El año pasado La Secretaría de Educación departamental realizó por medio de la Red del lenguaje un
concurso literario departamental en el que los estudiantes tuvieron la
oportunidad de demostrar sus talentos creativos. La institución Educativa el Guayabo hizo su
aporte en este concurso con algunos
subgéneros como la poesía, el cuento y la crónica quedando como nominada y
ganadora la compañera Manuela Vasco G.
A continuación les presento una de las categorías ganadora basada en su realidad.
La noche anterior todo pintaba color de rosa, siendo
normal que el estar viviendo en una vereda y allí habitar una casa grande y sin
energía eléctrica se percibiera la tranquilidad, el canto de los búhos, el
viento y el frío impresionante que trae consigo la noche. Quizás fue una razón obvia para no haberme
enterado de lo que en ese entonces mi padrastro y mi hermano menor sintieron.
Presentí que algo había sucedido debido a la intriga y el suspenso que
se reflejaba en el rostro de mi padrastro ya que él comentó a mi mamá lo que
había sentido la noche anterior. - No
sé por qué, pero anoche a eso de
las 9:30 pm., sentí que alguien
silenciosamente entró hasta la sala y descargó en el suelo un viaje tal como un bulto muy pesado, dejé a Camilo
allí sentado y corrí a fijarme, pero me
llevé la sorpresa de que no había nada allí.
Mi mamá conmocionada, exclamó: – quizás había sido sólo
una alucinación o alguien deshaciendo los pasos-. Ella
sin dar importancia a ese hecho
continúo con sus labores diarias. Al
transcurrir del día mientras mi hermano y yo estudiábamos en la escuela cercana
no se presentó ninguna anomalía, todo parecía
normal y tranquilo.
Se llegó la hora de regresar hasta nuestros hogares y
de inmediato me marché con mi hermano como siempre muy feliz por haber
culminado un día más de estudio. Al
llegar saludé a mi madre y a mi hermano menor, respondiendo al instante lo que
era muy normal día a día ¿Cómo están
Manu y Santi?, ¿Cómo les fue en la escuela?
Se llegaron las 6:30pm y se oyó el saludo de la vecina
Omaira y de su hijo Jhonatan que iban muy de vez en cuando a conversar y a
pasar un rato agradable con nosotros.
De pronto sonó el celular de mi
mamá, quien inmediatamente abandonó el comedor y se dirigió a contestar tan
inesperada llamada. Logramos percibir uno o dos gritos acompañados de
llanto de parte de ella. Yo me acerqué y le pregunté ¿Mami,
qué te pasa? A lo que no respondió nada en
absoluto. Así, que mi padrastro tomo el
celular para preguntar qué había sucedió, a lo que no tuvo que nombrar palabra
alguna para darnos cuenta de que algo
horrible había pasado.
Transcurrieron unos cinco minutos y mi padrastro comenzó a contarnos:
lo que pasó fue
que lamentablemente, su papá acaba de tener un grave accidente y se encuentra
peligrando entre la vida y la muerte en el hospital.
Mi hermano Santiago y yo quedamos en completo silencio
por no nombrar la reacción de llanto y tristeza que sentimos en ese preciso
momento. Inmediatamente mi madre, tomó
la decisión junto con mi padrastro de dirigirse hasta la carretera central para
hacer unas cuantas llamadas y así estar más enterados de la situación, la vecina muy amablemente se ofreció para
llevarnos a mis dos hermanos y a mí a dormir a su casa.
Recuerdo exactamente que la noche se me hizo eterna
pensando cómo y de qué manera se encontraba mi padre y a causa de quién o qué
sería el grave accidente.
Amaneció y nos fuimos
al pueblo con la expectativa de saber lo ocurrido. Pero, no todo salió como me lo esperaba. Resulta
que mi mamá ya sabía desde la
noche anterior lo del fallecimiento de
mi papá pero decidió esperar para darnos
la trágica noticia cuando se sintiera
más tranquila. Se acercó junto con su
amiga Lucely, muy triste y con lágrimas
cayendo por sus mejillas nos dijo: -
Santi y Manu lamento lo sucedido pero, lastimosamente les tengo que dar
esta noticia que aunque, es terrible están en todo el derecho de saber, su padre falleció y en este preciso momento
lo están trasladando a la funeraria para su velación.
En ese instante sentí un vacío inmenso en lo más
profundo de mi corazón y no mencioné palabra alguna. Sentí que el llanto hablaba por sí solo debido
a la tristeza que me ahogaba en el dolor.
Al día siguiente a las 4:00pm. Se le hizo su debida
misa y exequias.
ya hace siete
años de este suceso, su recuerdo lo
llevamos cada uno de sus seres queridos en el corazón y yo, tratando de revivir
cada momento maravilloso e inolvidable que viví a su lado, día a día para asimilar esta terrible e
inesperada tragedia de la cual no di muchos detalles al narrarla pero, que en
sí tuvo , gran parte de culpa un camión que iba saliendo de un lugar público en
las horas de la noche y al girar se encontró de frente con mi padre que
acompañado en ese entonces por Diana, su novia iba conduciendo una moto. Y ya,
para que dar más detalles. Cabe
anotar que fue suficiente lo que con el dolor en el alma, les acabé de narrar
en estas líneas, como para darse cuenta del trágico final que tuvo esta
lamentable historia.
Manuela Vasco García 11°
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