lunes, 12 de octubre de 2009

CUENTO COMPARTIDO

ACTIVIDAD REALIZADA CON EL GRADO DÉCIMO
En una noche soleada, Sofía se acostó a caminar, mientras los elefantes volaban de flor en flor, las abejas caminaban por el desierto. Sofía con sus ojos cerrados miraba a su alrededor buscando amigos con quien estar. Se sentía un poco sola y hasta que pudo encontrar una persona llamada León, por fin pudo encontrar en él un amigo, con el que compartió infelices momentos buenos; como salir a nadar en el aire etc.
León estaba completamente feliz; pues los dos compartían momentos desagradables. Un día salieron a pescar en una nube; cansados decidieron ir a dormir con sol ardiente; Sofía soñaba despierta que un día pudiese volar abrazada con León y navegar en un mar de dulzuras amargas; todo el tiempo se la pasaban muy juntos separados.
Ellos subían bajadas empinadas y bailaban al ritmo fuerte lento del silencio; cuando estaban cansados
decidieron sentarse a correr sobre la ballena que comía pasto en los gigantes pequeños arboles; a observar como en la mañana reluciente de oscuridad volaban los pesados y livianos toros que se
alimentaban de pequeños y alargados peces de tierra; la vida de Sofía y León era realmente hermosa, con esos brillantes colores opacos y esos hermosos monos nadadores del mar de sol que comían algas de aire. Su mundo era como ninguno, lo que siempre soñaron pero que nunca imaginaron. FIN




OTRO CUENTO




La vida es un solo sufrimiento, se decía una estudiante al mirar la lluvia por la ventana, solía repetir constantemente: todos tienen amigos, alguien que los apoye, porque será que mientras todos están reunidos en el baile ¿Yo estoy aquí terminando tareas?, pues nadie me invito y además ando sola en los descansos.
Al día siguiente fue al colegio a las 7:00 am puntual como siempre, pero tan fría y tan distante de sus compañeros, cuando la profesora revisó las tareas de español ¡guau! La estudiante maría Camila era la única que había hecho la actividad. Todos sus compañeros asombrados ya querían ser sus amigos, pero Camila era tan fría como la madrugada, como si fuese el sol a 1000km de distancia, no quiso hablar con nadie, pero ella tenía de amigo un ruiseñor que a diario se mantenía en el patio de su casa, ella lo podía entender como si fuera otra persona.
Cuando llegó del colegio le dijo al ruiseñor: hola, que te pasa, ella le dijo nada, solo me siento un poco sola, la contesto: tal vez si fueras un poco compartida, sencilla y amable podrías tener amigos, en la vida no se puede andar mirando a la gente como si fuese menos que uno.
Todos somos iguales, si tu no cambias tu forma de ser nunca vas a conseguir amigos. Camila se quedo en silencio un buen rato.
Al otro día a su derecha se sentaba una compañerita llamada Sofía una niña muy pobre, Camila le pregunto ¿Por qué tienes los zapatos rotos? Y Sofía con sus ojos chocolatados le respondió que era muy pobre y su madre no tenía dinero para comprarle unos nuevos, entonces Camila le dijo que si le gustaría que ella le regalara unos. Sofía sonriendo le dijo a pesar de tu mal genio eres buena persona, pero a fin de todas eres una gran persona y por lo tanto quiero que seamos muy buenas amigas. Ellas ya se colaboraban en todo lo que necesitaban, nunca peleaban.
Y su amistad fue tan inmensa que jamás las separaron, ni tan siquiera la atracción por un chico hermoso que llegó a vivir al mismo barrio.

Fin

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