lunes, 12 de octubre de 2009

UN LLAMADO DIRECTO DE DIOS

Al padre Raúl hacemos llegar nuestros agradecimientos al concedernos esta charla, él, quien con su carisma nos motiva desde el pulpito a practicar valores como la solidaridad, la bondad entre otros con nuestros semejantes, pedimos a Dios lo siga iluminando y así de esta manera le ayude a seguir contribuyendo con la formación del ser en el amor a Dios y a sus hermanos
Nombre: Raúl Mejía Valencia
Nació: en la ceja Antioquia
1¿Por qué decidió ser sacerdote?
El ser sacerdote no es una decisión que el hombre mismo puede tomar. Es un llamado directo de Dios, desde muy pequeño tuve la sensación de que el señor mismo era quien me llamaba no respondió a su llamado en un principio. Trabajé 13 años en un banco, estuve 2 años en estados unidos, estudié psicología y derecho.
2¿A qué edad inició el sacerdocio?
Después de varias experiencias de la vida, luego de estudiar y trabajar descubrí que la invitación que el señor me había hecho aun estaba presente en mi corazón entonces a la edad de 30 años inicié mi vida sacerdotal.
3¿Qué opina de los escándalos que ha protagonizado los sacerdotes de la iglesia católica?
Con relación a las situaciones particulares de algunos sacerdotes, pienso que aunque pertenecen a la iglesia no son la iglesia. Porque como en todas las situaciones de la vida no podemos generalizar con las instituciones las fallas y los errores de algunos de sus miembros. Estas situaciones me dan fortaleza para seguir viviendo con más compromiso y no logran desestabilizar mi vocación.
4¿Cómo define la iglesia católica?
Es la madre que nos conduce al padre con amor por medio del hijo con la fuerza del espíritu santo.
5¿Cómo ha sido su experiencia como sacerdote?
En la vida sacerdotal encontré en verdadero sentido y la felicidad de mi vida atreves del amor de Dios y a mis hermanos.
“la vida no es un camino recto y fácil por el que viajamos libres y sin obstáculos, sino un laberinto en el que hayamos nuestros caminos perdidos, atrapados una y otra vez en un callejón sin salida, pero siempre hay una puerta que se abrirá para el bien de nosotros.

Entrevistó: Adriana Suaza. grado once

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