"De esta manera
ven el valor del respeto los estudiantes del grado segundo de la institución
educativa el Guayabo"
Hace mucho tiempo un niño paseaba por un
prado, en el centro había un árbol con un letrero: - soy un árbol encantado y si dices
palabras mágicas lo veras. El niño
trató de acertar el hechizo diciendo (abracadabra, tra-tra-tra) y no logró
deshacer el hechizo.
Entonces, el niño suplicó por favor
arbolito y se abrió una puerta, todo estaba oscuro y encontró otro aviso que
decía: sigue haciendo magia. El niño le
dijo al árbol gracias y se encendió una luz que alumbró un camino hacia una
montaña de juguetes y chocolates. El
niño hizo una fiesta en ese lugar. Y
desde entonces se dice que el respeto tiene dos palabras mágicas: por favor y
gracias.
Mariana
Ramírez. estudiante del grado segundo
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